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Cívico vs Gamberro
El mal uso por  hábitos insalubres

El propósito de este artículo, más que hablar de salud, higiene y espacio público,  es hacer una reflexión acerca de la crisis cultural que afrontamos y que esta tan arraigada en nuestra ciudad, sin embargo pocos ciudadanos advierten esta situación e ignoran los peligros que representa.

Entendemos por Cultura el “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.” 1 . Basándonos en esta definición y teniendo en cuenta los hábitos de higiene, el manejo de basuras, el cumplimiento de normas, la utilización del espacio público y la corresponsabilidad con Bogotá podemos llegar a creer que para mejorar estos hábitos y costumbres debemos resolver como sociedad muchas tareas pendientes.


La degradación, el mal uso de los espacios y los malos hábitos no solo ponen en peligro los espacios físicos, la salud y nuestro medio ambiente urbano, también afectan nuestra cultura, la organización social y el sistema de valores sobre el cual se construyen los cimientos de nuestra sociedad. 


Varios siglos atrás, en Londres una serie de enfermedades infecciosas  afecto a la población trabajadora, causada por las condiciones de insalubridad en las que vivían, esta situación del pasado es muy parecida a las condiciones de insalubridad que se están presentando en algunos sectores de nuestra ciudad ¿Podremos nosotros dar una respuesta adecuada? (Para conocer más sobre las condiciones de insalubridad de Londres a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX los invitamos a ver el siguiente video: http://www.youtube.com/watch?v=ypvWY9PhARQ)


Bogotá es el centro urbano más grande y prospero de nuestro país, el escenario más importante para el desarrollo de actividades comerciales, de producción y consumo, las cuales se dan como resultado de la interacción entre los diferentes actores de la economía y los millones de habitantes de la capital, quienes ven en esta hermosa ciudad una fuente de riqueza y oportunidades, no obstante pocas personas asumen un papel de corresponsabilidad y compromiso con la ciudad.


Aquellos habitantes de Bogotá que no ejercen ciudadanía de manera responsable y que por lo tanto no poseen hábitos salubres2 le impiden a los demás vivir una mejor ciudad, convirtiéndose este mal comportamiento ciudadano en una amenaza para nuestra forma de vida, causado por la indiferencia y la desidia que muestran algunos conciudadanos por el cuidado y el mantenimiento del entorno inmediato que compartimos.


Es tarea de nosotros los ciudadanos y de las instituciones crear el clima para consolidar un ambiente en equilibrio entre la producción, el consumo, los hábitos salubres y el orden en la recolección de residuos sólidos.


La situación actual de insalubridad se encuentra legitimada por la aceptación de este tipo de conductas que muestran la evidente crisis que vive la sociedad y los malos hábitos que asumimos como propios de nuestra cultura, constituyéndose en los cimientos de lo que somos, pensamos, hacemos y la forma en la que interactuamos con nuestro entorno físico y social.


Aunque nuestra ciudad diste mucho de ser  un ecosistema natural en el sentido estricto del término y se haya convertido en un espacio construido a partir de materiales, ideas y perspectivas artificiales, entendiendo por artificial algo que es “Hecho por mano o arte del hombre” 3 o “Producido por el ingenio humano”4 . Debemos reconocer que los espacios urbanos constituyen nuestro hábitat, es el medio que hemos creado para vivir nuestras vidas, ese espacio artificial llamado ciudad es el escenario que hemos construido y en el cual trabajamos, nos enamoramos, educamos, convivimos y el cual hemos elegido para que habiten nuestros hijos, luego entonces contestemos cada uno esta pregunta: ¿No debemos trabajar día a día para hacer de nuestra querida Bogotá un lugar mejor? 


Tenemos la tarea de hacer de nuestro entorno urbano un espacio sagrado en el que las normas de higiene estén a la orden del día, debemos replantear el comportamiento humano en los espacios más importantes de convivencia a nivel global durante los últimos dos siglos: Los Centros Urbanos.


El ambientalismo ha descuidado y abandonado nuestro entorno inmediato, las calles, los puentes, los andenes, nuestros parques, acaso ¿no son parte de nuestro hábitat? Parece como si se planteara un dualismo entre ecosistemas naturales vs sistemas artificiales, en el que se olvida que en los segundos es donde más se concentra la población humana. Las ciudades son estructuras físicas, construcciones sociales y escenarios de intensa actividad biológica, sin embargo se nos olvida que nuestro organismo y nuestras características físicas son parte de la naturaleza y que formamos parte del sistema natural.


Temas como el calentamiento global, la lluvia acida, el efecto invernadero, la Polución5 y el manejo de desechos sólidos entre otros, ocupan la atención de especialistas, ambientalistas, periodistas y demás actores a nivel local, nacional e internacional, pero ¿cómo podremos dar respuesta a estos desafíos si no hemos podido poner la casa en orden? ¿Cómo entendemos la crisis ambiental? ¿Cómo y de qué forma puede existir crisis ambiental en el entorno urbano? ¿Esta situación de crisis obedece a disfuncionalidades sociales, institucionales, culturales e higiénicas? ¿Qué estamos haciendo con los desechos en cuanto a acumulación y manejo? ¿Cuáles serian los problemas ambientales más relevantes a nivel urbano?


Es IMPORTANTE no olvidar que la ciudad es un entorno artificial construido para seres vivos, por lo tanto merece toda la importancia e inclusión por parte de los ambientalistas, los periodistas y los políticos en la agenda publica,  las grandes urbes no solo afectan por sus características de consumo. Debemos hacer un impacto positivo sobre el entorno material, el cual evidentemente tiene consecuencias Biológicas, culturales y sociales. Nuestra tarea es reducir al máximo los contaminantes antropogénicos, que son los “derivados de la actividad humana, o naturales, resultantes de procesos de la naturaleza, por ejemplo erupciones volcánicas o polen en suspensión”6 .  Se necesitan medidas serias, rigurosas y ambiciosas, pero, por sobre todo un control efectivo de las mismas. En gran medida la ciudad es lo que los ciudadanos quieren que sea, su desarrollo depende en gran medida de los miles de millones de actos que desarrollan día a día sus ciudadanos en la interacción con el sistema artificial llamado ciudad.


Los ciudadanos debemos pasar de las reflexiones, los planteamientos y los replanteamientos conceptuales a la transformación de nuestras prácticas y hábitos en la ciudad, a la Internalización7 de todas las acciones que nos permitan tener una ciudad con más y mejores condiciones de salubridad. Se deben establecer exigencias a todos los ciudadanos que ejercen derechos sin respetar el entorno urbano y humano de las ciudades, no pueden creer que solo son sujetos de derechos sin asumir su responsabilidad en el manejo adecuado de los residuos, es necesario que asumamos un comportamiento pulcro frente a las normas de higiene.


La falta de observación de este tipo de normas hace que las prácticas de algunos ciudadanos sean agresivas con nuestra ciudad. No recoger las heces fecales de nuestras mascotas o defecar en la calle constituye un atentado a la salud pública, recordemos que: “las heces al secarse, pulverizarse y volar a través del aire pueden ser aspiradas o ingeridas por las personas, lo que provoca un riesgo alto de infecciones principalmente gastrointestinales” 8. Además: “Las heces fecales en la calle se pulverizan y viajan en el aire causando enfermedades como Conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva, esto provoca comezón lagrimeo, ganglios inflamados etcétera), Salmonelosis (provoca escalofrío, dolor de cabeza, diarrea, etc.) y Parasitosis (en ocasiones en asintomático, provoca palidez, pérdida de apetito, ganas de comer tierra y demás complicaciones)”9 . ¿Que podríamos decir si a esto le sumamos los aportes que en esta materia hacen los habitantes de calle?  Teniendo en cuenta que para 2010 en Bogotá había 8.385, de los cuales “El 86,9% son hombres y el 13,1% son mujeres”10 ¿Qué ha hecho la administración distrital al respecto? Pero lo más importante es preguntarnos  ¿Qué vamos a hacer?


El cumplimiento universal de las normas nos acerca a ver en la ciudad un espacio de apropiación que genere cohesión social, de lo contrario seguiremos siendo un escenario en los que varios subgrupos desarrollan sus actividades cotidianas sin el más mínimo sentido de pertenencia y amor por Bogotá. Es muy común escuchar de quienes vienen de otros lugares, que Bogotá es un buen lugar para trabajar o estudiar, pero que sus lugares de procedencia si son buenos “vivideros”, de esta manera se consolida una visión utilitarista en la que cada quien viene a hacer lo que tiene que hacer pero nadie asume con responsabilidad  y compromiso su papel en la construcción de una mejor Capital.


El mensaje es claro, sean o no sean Bogotanos de nacimiento, todos sus habitantes tienen que ponerse la camiseta por Bogotá y ejercer ciudadanía de manera corresponsable, para acabar así con la visión utilitarista de quienes ven en nuestra querida capital un escenario adecuado para beneficiarse, pero no le aportan nada positivo a la ciudad. Somos los Bogotanos los primeros llamados a dar ejemplo de civismo, sentido de pertenencia y amor por Bogotá.


1 Real Academia Española, “Definición de Cultura”, Diccionario de la Lengua Española, Disponible en: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?LEMA=cultura

  Salubre. (Del lat. salūbris). 1. adj. Bueno para la salud, En: Real Academia Española, “Definición de Salubre”, Diccionario de la Lengua Española, Disponible en: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=salubre&origen=RAE

3 Real Academia Española, “Definición de Artificial”, Diccionario de la Lengua Española, Disponible en: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?LEMA=artificial

4 Ibíd.

  Polución: Contaminación intensa y dañina del agua o del aire, producida por los residuos de procesos industriales o biológicos. En: Real Academia Española, “Definición de Polución”, Diccionario de la Lengua Española, Disponible en: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=polucion

6 Oyarzún G. Manual, “Contaminación aérea y sus efectos en la salud”, Pág. 17

Se entiende como el “Proceso mediante el cual un individuo incorpora en su personalidad los patrones de conducta prevalecientes en la sociedad”, En: Vander Zanden James, “Manual de Psicología Social”, Barcelona, Paidós, 1986, Pág. 621, Disponible en: http://www.espaciologopedico.com/recursos/glosariodet.php?Id=214

8 Cantón Fernando, “Advierten de riesgos que representan heces fecales de animales en la calle”, Chiapas, Diciembre 20 de 2010,  En: Chiapas es noticia. Agencia Informativa, Disponible en: http://www.chiapasesnoticia.com.mx/nota.php?id=3959

9 Redacción Onda Verde, “Heces fecales, foco de enfermedades”, Plan Verde cd de México, Viernes 20 de Enero de 2012, 15:11, En: http://www.planverde.df.gob.mx/planverde/cverd/57-residuos-solidos/633-heces-fecales-foco-de-enfermedades.html

10 “Modelo Distrital para el abordaje de la habitabilidad en calle”, Sector de Integración Social, Febrero de 2010.

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