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Bogotanos: a estudiar la hoja de vida de los candidatos. 

Cuando una persona busca trabajo debe hacer una carta de presentación en la cual sintetice algunos aspectos personales, académicos y laborales que les digan a los demás quien es, cuál es su formación, cuáles son sus logros académicos y laborales, su experiencia, etc.; para que la persona que la estudia sepa si esta persona cumple con los requerimientos para desarrollar de la mejor manera determinada labor y entrar a formar parte de un equipo de trabajo de manera armónica, sumando al propósito misional de la institución o la empresa. A ese documento se le conoce como hoja de vida y cada quien la presenta según sea su grado de formación, su experiencia y sus habilidades.


Todos en algún momento hemos entregado o vamos a entregar nuestra hoja de vida con el propósito de ponerla a consideración para conseguir trabajo en una empresa o institución, desarrollar nuestro potencial en beneficio colectivo e individual  y además recibir una remuneración económica que nos permita vivir de manera digna, para acceder a condiciones de  bienestar que nos permitan satisfacer nuestras necesidades y las de nuestros seres queridos,  todos queremos llegar con ellos a la cúspide de la pirámide propuesta por el psicólogo estadounidense Abraham Maslow y logar un nivel de crecimiento y autorrealización satisfactorio.

Después de entregar nuestra hoja de vida inicia un proceso de selección, en el cual se escogerá a la persona o a las personas consideradas más idóneas para determinada labor, en ocasiones no seremos los llamados, en otras oportunidades conseguiremos el trabajo que buscamos, es en ese momento donde inicia nuestra oportunidad de ofrecer un trabajo honesto y de calidad para nuestros empleadores y nuestra sociedad.


De la misma forma en que nuestra hoja de vida es sometida a observación para ser contratados y desempeñar alguna actividad laboral, en temporada de elecciones muchas personas ponen a nuestra consideración la suya para votar a su favor y acceder a los cargos de elección popular; es allí donde debemos asumir de manera responsable nuestro rol de seleccionadores, ya que con nuestro voto podemos apoyar personas con las capacidades académicas, profesionales, éticas, experiencia y honorabilidad para desempeñar aquellos cargos desde los cuales se debe trabajar por el bien público o  por el contrario, si elegimos mal podemos hacer que personas sin estas capacidades y sin la motivación real de trabajar por el bien público ocupen estos espacios, desde los cuales poco o nada pueden hacer por construir una mejor sociedad. 

Para dimensionar la importancia que reviste nuestra elección vamos a tomar un ejemplo del sector privado: los CEO (Chief Executive Officer).  Dentro de la dinámica empresarial se han abierto espacio estas tres letras, que hacen referencia al principal responsable del manejo de una empresa;  Howard Shultz  (CEO global de Starbucks), Jeffrey P. Bezos (Amazon.com), Yun Jong – Yong (Samsung Electronics), Robert Iger (Disney) y John Chen (BlackBerry) son algunos de los CEO más reconocidos a nivel mundial, a todos los caracteriza su liderazgo, inteligencia, responsabilidad y compromiso con el buen funcionamiento de sus compañías, ya que de esto dependen miles de puestos de trabajo, la mejora en la prestación de sus servicios, la calidad de sus productos, todos los aspectos que de manera colateral impactan el desarrollo económico y social de las sociedades en las cuales tienen influencia y la rentabilidad de los accionistas. Ellos y todos los CEO, de grandes y pequeñas empresas, sean famosos o no, tienen la responsabilidad de motivar a todos sus colaboradores para sacar adelante las empresas de las cuales derivan su sustento económico, deben liderar con ética, ejemplo, claridad y honestidad estos equipos de trabajo para hacer frente a las dinámicas económicas y sociales cambiantes en la sociedad global y responder por las decisiones de carácter administrativo que hayan tomado, o dejado de tomar ante sus accionistas, sus compañeros, la sociedad, las instituciones y los consumidores. La elección de estas personas no se hace de manera abierta y democrática, muchos de ellos han fundado estas empresas y quizá esta sea la razón por la cual trabajan con tanto compromiso y lealtad para hacer que estos proyectos que alguna vez fueron la idea de un soñador no se caigan  sino que por el contrario se sostengan y crezcan, en otros casos, las personas que llegan a ocupar estos cargos han  sido seleccionadas después de una rigurosa revisión de su hoja de vida por parte de los miembros de las juntas directivas, quienes son conscientes de la importancia de una buena selección y solo nombran personas con probada capacidad para asumir estas funciones y responsabilidades. Amigo lector: ¿Usted cree que se podría nombrar de manera ligera e irresponsable a cualquier persona para liderar una compañía y asumir estas responsabilidades? 

Debemos dimensionar la seriedad y la responsabilidad de la Función Pública, ya que de ello depende el manejo de los temas de interés colectivo. Quienes son electos asumen poderes y competencias constitucionales para ejercer las funciones propias de los cargos a los cuales se postulan, además de una remuneración económica considerable, una mejora sustancial en su calidad de vida y en muchas ocasiones privilegios como vehículos con conductores de la fuerza pública y un esquema de seguridad para garantizar su protección. Lo mínimo que podemos esperar es que la confianza que manifestamos mediante nuestro voto no se vea defraudada  sino que valga la pena, que se compense nuestro consentimiento a elegir a las personas por las cuales vamos a ser gobernados ya que sus decisiones nos van a afectar, y veamos retribuido nuestro voto de confianza con un trabajo serio, inteligente, constante, honesto, coherente y constructivo que mejore nuestra calidad de vida y la de todos nuestros conciudadanos, dándole vida así a la representación política en nuestro sistema democrático que debe propender por el bien público sin olvidar que “el principio de la representación colectiva reviste gran importancia y mantiene actualidad desde el momento que fueron desplazados los fueros medievales de privilegio y se incorpora el principio de igualdad ante la ley” 1 .

El escritor y periodista italiano Alberto Pincherle, cuyo pseudónimo era Alberto Moravia, indicaba con mucha razón que “curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado”, es importante recordar que debemos ser muy conscientes de que nuestra elección debe ser responsable, porque si en el sector privado falla un CEO, colapsa o se afecta una unidad económica y a quienes forman parte de ella, pero si fallan los servidores públicos que nosotros hemos elegido se ve afectada toda nuestra sociedad y con ella millones de seres humanos veremos afectada nuestra calidad de vida y las condiciones que vamos a crear para las futuras generaciones no van a ser las mejores. Lamentablemente muchas de las fallas del sector público nos parecen normales, pero lo más grave es que algunas son casi imperceptibles para nosotros y parecieran no afectar a nadie, pero realmente desde lo público se puede construir lentamente un contexto empobrecedor, inseguro, con escasas posibilidades de desarrollo económico, social y humano. Por esta razón, nosotros como ciudadanía debemos actuar como una gran junta directiva para elegir y ejercer control sobre los asuntos que nos conciernen a todos. Las personas que elijamos deben estar en condición de cumplir con las propuestas de campaña, cumplir de manera eficiente con las labores que exige su cargo, al igual que representarnos y tomar posición en las situaciones coyunturales que se presenten en desarrollo de la vida de nuestra nación.

En los periodos electorales tenemos la responsabilidad de evaluar con detenimiento las hojas de vida que son puestas a nuestra consideración para elegir a quienes deben trabajar por construir una mejor Colombia y una mejor Bogotá. De nosotros depende que quienes lleguen allí sean las personas ideales, capaces de hacerle frente a las dificultades de nuestra nación y no personas que se pierdan en el confort y la comodidad de la función pública olvidando el propósito con el cual llegaron a ocupar estos cargos llenos de privilegios, pero más aun de responsabilidades, ya que la falta de efectividad en la Gestión Pública, se nos factura directamente a los ciudadanos. Este es el momento para retirarle nuestro respaldo a quienes han jugado con nuestras expectativas y no han cumplido con lo que nos prometieron. Es el momento para anular a quienes han actuado en contravía del interés general por sus acciones u omisiones, con nuestro voto y nuestro voz a voz podemos ejercer una sanción electoral para quienes se quieren reelegir o aspiran por primera vez a ocupar un cargo cuya dignidad y funciones consideramos son superiores a sus capacidades intelectuales, morales, políticas, éticas y programáticas. Al igual que una junta directiva sancionaría a un CEO por su responsabilidad en la pérdida de valor de una compañía, nosotros los ciudadanos como miembros de una gran junta directiva (nuestra sociedad) debemos sancionar y acabar con la impunidad política, social y democrática de la que gozan algunas personas que declaman arengas a favor del bienestar general, pero con su actuar nos han afectado y no han estado a la altura de las circunstancias en la ejecución de las labores que les hemos delegado.

Debemos abstraernos del ruido, de la contaminación visual y auditiva que se exacerba durante la campaña electoral, confundiéndonos y llevándonos a sobrevalorar las imágenes y los slogan, el engañoso marketing político va a enfilar todas sus baterías sobre nosotros para generarnos una necesidad y ofrecernos una respuesta representada en colores, números, columnas y filas en el tarjetón; nadie puede negar que “la circulación de signos monetarios en momentos pre-electorales llega a su clímax. Cientos de millones de pesos sirven para imprimir los afiches que van a adornar las paredes de los edificios, la casa del poblador tugurial, el vetusto rancho del campesino pobre, y hasta los puentes, los postes y las murallas abandonadas reciben el impacto de la revolución del almidón, de la goma y del afiche. En cierta forma la conducta de las personas logra condiciones a través de esta propaganda masiva. No podemos negar en ningún momento que lo que entra por los órganos de los sentidos se vaya a diluir tan rápidamente no produciendo ningún efecto, para quien ha invertido en él,” 2 de allí la importancia de evitar las distracciones y hacer una muy buena elección, en la tranquilidad del hogar, documentándonos, buscando más información si es necesario y conversando con familiares y amigos, sin renunciar nunca a nuestro propio criterio.

Los invitamos a actuar como miembros de una gran junta directiva y votar por personas capaces de sacar adelante agendas programáticas ambiciosas que nos permitan resolver nuestros problemas presentes sin renunciar a la construcción del futuro que todos soñamos, a votar por personas que promuevan el fortalecimiento institucional y tengan la experiencia suficiente para asumir un cargo para el cual el liderazgo es pieza fundamental para la consolidación de acuerdos honorables en el marco de nuestra democracia, y por sobre todo, los invitamos a votar por personas que hayan demostrado su genuino interés por el bienestar público antes que el particular y el personal, que entienda que debe mejorar la calidad de vida de las personas promoviendo trabajo digno y de calidad para satisfacer sus necesidades básicas y las de sus seres queridos, ya que “mientras el hombre no puede satisfacer adecuadamente esas necesidades, los conceptos de libertad y de democracia son meros sofismas de distracción” 3 .

Que Dios Bendiga a Colombia y a Bogotá.


1 Levín Silvia, “Los desafíos de la ciudadanía en las sociedades contemporáneas”, En: Revista SAAP, Vol. 2, Nº 1, Pág. 44. 

2 Ávila Abel, “Abstención y anticarisma en Colombia”, Ediciones Universidades Simón Bolívar, Primera Edición, 1980, Pág. 57.

3 Ibíd. Pág. 20.

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